Sentados
frente a frente. Una espesa brisa de verano atraviesa nuestros cuerpos. La
sombra densa y fría de un sauce nos protege del sol que parece penetrar la
tierra. No hace mucho que salimos, y estamos a un paso de satisfacer nuestro
deseo triunfal. Me aseguro que nadie nos observe, busco que interpretes mi
mirada cómplice, alzo mis cejas te guiño un ojo y muerdo mi labio inferior. Me
observás con un silencio desesperante.
Gritales, gritales falta envido y truco
¡por favor!
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